El calor del segundo día no fue tanto como el primero, pero sí la pasión y las ganas de seguir disfrutando del Cosquín Rock. Más de 100 mil personas fueron testigos de vueltas icónicas y de momentos históricos e inolvidables.
Quedaba resto del primer día, pero hubo que distribuirlo bien para no terminar “fusilados”. Aunque el calor no dio tregua, menos la cantidad de artistas que se presentaron en la segunda jornada, que arrancó bien temprano con mucha presencia e importancia femenina como Wayra Iglesias (hija de “Teté” de La Renga)que cada vez toca en escenarios más grandes del Festival, Manu Martínez (la hija de Ciro), , la chilena Javiera Mena y Zoe Gotusso.
Los platos fuertes comenzaron a puro ritmo, cuando cerca de las 18:00 Ca7riel y Paco Amoroso literalmente la rompieron, dejando en claro que están en un gran momento. Fue la primera gran convocatoria del segundo día. Vestidos de Cowboy, domaron al gigante de la montaña a puro Tiny Desk y mucho, pero mucho estilo. Lo mismo pasaría más tarde con Nicki Nicole, quien se mostró conmovida y muy agradecida por estar en el Festival, al que respetó haciendo versiones de Seminare de Serú Girán e invitando a Lula Bertoldi para cantar “Venganza” y “Mamichula”.
Luck Ra, cuando el domingo se había transformado en lunes cerró el Escenario Norte con todos su éxitos, pero además homenajeando a Charly García y Bersuit Vergarabat a puro ritmo.
Me verás volver
Toda la atención y la manija estaba puesta en el Escenario Sur. Pero para apaciguar la espera de lo que quería ver la mayoría de la gente, fue necesario quedarse en el Escenario Montaña para ver a dos bandas que son muy seguidas y que tienen mucha calidad como Silvestre y la Naranja y Bandalos Chinos. Goyo Degano, cantante de esta última, se encargó de hipnotizar a quienes se acercaron a verlo. Lo mismo pasó con Massacre en el Escenario Paraguay (en esos shows que nunca defraudan con Walas a la cabeza) y con Piti Fernández, en la Casita del Blues, logrando la mayor convocatoria de ese espacio.
Pero donde hubo mucha gente, que ya se quedó allí por lo que vendría, fue con Las Pelotas. Los asistentes perfectos, que tocaron en todas las ediciones del Festival, hicieron que viejos y nuevos sintieran lo mismo frente a ellos. Padres que eran jóvenes en el 2001, cuando todo esto empezó, saltando junto a sus hijos en estos 25 años.
Skay y Los Fakires, fue el gris de la fiesta. No por su actuación, que siempre es demoledor y contundente. Si no porque duró media hora por problemas técnicos. Y justo en ”Ji Ji Ji”, justo en medio del pogo “el flaco” detuvo la música y les habló casi como pidiendo disculpas: “Así no se puede seguir, sigan disfrutando ustedes”. Esas ganas de seguir saltando, entonces, necesitaban un canal de salida. Y eso fueron Los Piojos.
Tres horas de show. Clásicos por doquiera en una lista de temas inolvidable, la emoción de quienes los volvieron a ver después de 15 años y de aquellos que ya lo habían hecho en La Plata. Una fiesta, que parecía no querer llegar a su fin. Una banda que se entregó al 80% de los presentes en el predio… y viceversa. Todo, todo, pero todo fue impactante cuando la masa piojosa se dejó llevar por un momento único e irrepetible en el Cosquín. Que esperó su tiempo para volver a pasar y que logró que por un instante, el tiempo se detenga, la montaña pogueara y la gente se sintiera feliz una vez más. Como en cada verano en las sierras cordobesas. Desde hace 25 años…

Crónica y fotos: Juan José Coronell